lunes, 14 de abril de 2025

SOEZ COSA ES UN CLAVO (15)


 

XV

Casi caía la noche cuando Nuño llegó a Orihuela. Estaban a punto de cerrar las puertas y, al igual que en el resto del reino, una vez cerradas no se abrían hasta la mañana siguiente. Se escapó de dormir a la luna de Valencia, esta vez, en Orihuela.

Se identificó ante la guardia y pasó la noche en la posta. A la mañana siguiente, llevaría al gobernador los despachos. Hizo una buena cena. El dormitorio era amplio y bien compuesto.

Pese a su impronta de frialdad, estaba impresionado por lo duro que había sido la vida para con Porfirio. Le costaba trabajo conciliar el sueño.

Pensó en la viuda y en el hijo que se quedó huérfano tan pronto. Y en el padre que, anciano, apenas podría ganarse la subsistencia con la agricultura que, otrora, había sido el motivo de su residencia catralense. Ni haciendo pleita. Así es la vida —pensó. Una verdadera encrucijada de caminos con idas y venidas que, al final, acaba en el pretil de un puente. ¡Qué arbitraria y azarosa! Y decidió hacer algo.

Eran las vísperas del Nacimiento de Nuestro Señor. Nuño, se había vestido y desayunado rápidamente, y se dirigió al palacio del gobernador para darle los despachos de Porfirio. En cuanto se los hubiese dado, regresaría a Catral. Aquella mujer desmayándose al recibir las tristes noticias, le había sobrecogido tanto, que estaba decidido a hacer algo por ella.

* * *

Un propio se acercó hasta la casa de don Alonso y le dio razón para que fuese hasta el palacio del gobernador. Se encontraba en ese momento debatiendo con Arróniz y Tudela sobre las licencias de la tropa por la Natividad, asunto que traía sus más y sus menos, pues eran de difícil contento su solución. 

En cuanto llegó el paje, don Alonso supo que habían llegado noticias del rey de Aragón. Así que tomó la capa que se dispuso sobre los hombros y se precipitó hacia la casa del gobernador. Le acompañaron los dos caballeros, que quedaron fuera de la sala, aguardando.

—Pasad don Alonso —le indicó el gobernador, mientras se acercaba hasta él. Tenemos noticias de don Juan, que Dios lo guarde. Os acoge en el reino. A vos y a quienes tengáis por deudos. Ya es oficial el que seáis de Valencia.

Don Alonso asintió. Sabía que tenía que rendir vasallaje a don Juan II, pero era un formalismo. La ciudadanía valenciana ya estaba concedida y con ella, autorizada su residencia.

Lo comentó con Arróniz y Tudela: partirían en cuatro días. Una vez celebrada la Navidad.

—Aguardaremos a don Lope en Benidorm, si no llega hasta aquí antes —comentó Fajardo. Ya lo pacté así con él. Vayamos a organizar nuestra partida.

 

* * *

 

Las vísperas de Navidad, se celebraba la Misa de la Noche, en cantar el gallo, para celebrar la buena nueva. En la Colegiata, el deán revestía sus mejores ornamentos y todos los asistentes vestían sus mejores galas.

Don Basilio y su familia, estaba situado en la destacada posición del Evangelio, como representante real. Tras de él, el Ayuntamiento y el Batle, Don Joan Rodríguez. Todos con su familia. Y, en el lado de la epístola, don Alonso, vestido totalmente de blanco, con la cruz bermeja de cuatro brazos en el pecho y la capa santiaguista sobre los hombros, completaba una imagen impresionante. Don Diego y don Lope, se situaban a sus lado y Rigoberto y el resto de los escuderos, tras de las mujeres. El pueblo llenaba la Colegiata del Salvador y Santa María, que se encontraba casi terminada.

La portada de la lonjeta, plaza donde se reunía el Consell, estaba abierta para el acceso del público, que era toda Orihuela. Pues, era una liturgia que nadie se quería perder. El Ayuntamiento había dispuesto grandes faroles en torno a la Colegiata, para iluminarla en una de las noches más brillante del año. Y, las calles accesorias también estaban suficientemente alumbradas. Era toda una fiesta,

El deán, junto con todo su cabildo, irrumpió abriendo la procesión por el centro de la nave. Con su birreta negra con borla roja, surgía como todo un personaje del mar de fieles que era la iglesia. Porque, aunque era dependiente del obispado de Cartagena, la Colegiata estaba considerada como una diócesis casi independiente, de difícil sometimiento a la metrópoli murciana. Poco faltaría, según todos los indicios, para ser definitivamente declarada catedral.

Al momento de la homilía, el deán dio la bienvenida a la comunidad a los nuevos nacidos durante aquel año y, especialmente, hizo referencia a la incorporación a Valencia de los recién llegados, haciendo pública así la carta recibida aquella misma mañana del rey don Juan.

Después de la Santa Misa, el Cabildo ofreció turrón en el palacio. Un pequeño detalle que fue agradecido por los invitados. Para Rigoberto fue todo un descubrimiento. Algo tan sencillo y no se le había ocurrido antes. Simplemente almendra tostada revuelta con miel. Y qué rico estaba. 

Decidió guardar un trozo para Raquel. «¡Ay, Raquel! ¿Por qué somos  de distintas religiones?» —pensó. Precisamente, el Nacimiento de Nuestro Señor era el punto de partida de la gran diferencia entre ambas religiones. No reconocer su existencia era lo que los separaba. Y, al fin y al cabo, su pueblo fue quien condenó a muerte a Nuestro Señor.

Se encaminaron hasta la casa. Una buena subida desde la Colegiata, mientras Rigoberto pensaba en su amada. Debía confesarle su amor cuanto antes, porque ellos podían optar por continuar la marcha hasta Segorbe y no volvería a verla.

* * *

    A la mañana siguiente, Don Alonso dispuso lo necesario para entrevistarse con el capitán de un barco que estaba en Guardamar. En ella embarcarían con suficiencia todos sus enseres y caballos y, podrían viajar cómodamente, especialmente las damas, que era asunto de grave preocupación de Fajardo. 
 
(Continuará...)

3 comentarios:

  1. Me gusta que cuando escribes también cuentas con el "sentido del humor" . "...Se libró de dormir a la luna de Valencia...". En este capítulo sabemos que Porfirio también dejó un hijo huérfano. Difícil subsistencia. Yo como lectora, he respirado al saber que Alonso "El Bravo" y su familia y cortejo estaban a salvo. Siguen los capítulos tan ricos en enclaves geográficos, usos de la épica y cómo se vivía la Navidad. Rigoberto, ¿ podrá hablar con Raquel? Sigo con interés cada capítulo y quedamos con ganas de descubrir los próximos. Se harán a la Mar, ¿cómo será la navegación por el Mediterráneo? Apostados nos quedamos en Guardamar desembocadura del río Segura.

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  2. Yo hoy tengo una curiosidad. La imagen del joven que ilustra el principio del capítulo, ¿pertenece a un famoso cuadro, que ahora no recuerdo?
    Muy bonitas las portadas de cada capítulo.
    Y ya parece que van pintando bien las cosas para D. Alonso. Aunque seguro que alguna sorpresa nos preparas y la tama seguirá interesante.

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    Respuestas
    1. Es un cuadro muy conocido: "Retrato de caballero", pintura del Cinquecento italiano de Vittore Carpaccio, 1510.

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